: No permitas que el enojo te gobierne. Cuidado con la ira y sus consecuencias; pues en ocasiones las heridas provocadas son tan profundas y dolorosas que se requiere cierto tratamiento especial y un tiempo prudente para superar el trauma. Sin embargo, cuando disponemos nuestro corazón para la obra de Dios, se da inicio no sólo a una sanidad sino a un cambio sobrenatural que nos permite ser poderosamente transformados. No permitas que el enojo te gobierne. Nos dice la palabra de Dios en Números 20:11 “Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias. Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado”. En aquellos momentos Moisés está lidiando con la murmuración y descontento de los israelitas porque no hay agua. Es una situación crítica pues expresan el deseo de vol...